domingo, 3 de mayo de 2015

Niels Hav


En defensa de los poetas

¿Qué hacer con los poetas?
La vida los maltrata
se ven tan lastimeros vestidos de negro
con la piel azulosa de sus borrascas interiores.

La poesía es una horrible enfermedad
los infectados deambulan quejándose
sus gritos contaminan la atmósfera como escapes
de estaciones atómicas de la mente. Es algo tan sicótico.
La poesía es un tirano
desvela por las noches y deshace matrimonios
arrastra a la gente en mitad del invierno a desoladas cabañas
donde permanecen ateridos, con sus orejeras y gruesas bufandas.
¡Imagínense qué tortura!

La poesía es una plaga
peor que la gonorrea, una abominación terrible.
Pero consideren a los poetas, no es fácil para ellos.
Trátenlos con paciencia.
Son histéricos como si estuvieran embarazados de gemelos
crujen los dientes cuando duermen, comen tierra
y hierba. Se pasan horas en medio del viento ululante
atormentados por asombrosas metáforas.
Todos los días son sagrados para ellos.

Oh, por favor, apiádense de los poetas
son sordos y ciegos
ayúdenlos a cruzar las calles por donde van dando tumbos
con su invisible impedimento:
recordando toda suerte de cosas. De vez en cuando
uno se detiene a escuchar una sirena distante.
Sean considerados con ellos.

Los poetas son como niños locos
expulsados de su casa por toda la familia.
Rueguen por ellos;
han nacido tristes
- sus madres lloraron por ellos
acudieron a médicos y abogados - hasta
tuvieron que darse por vencidas
por temor a perder la cabeza.
¡Oh, lloren por los poetas!

No tienen salvación.
Infectados de poesía como leprosos secretos
están presos en su mundo fantasioso.
Un asqueroso barrio lleno de demonios
y fantasmas vengativos

Cuando un claro día de verano, de sol radiante,
vean a un pobre poeta
salir tambaleante de su edificio
pálido, como un cadáver
y desfigurado por las especulaciones
¡Acérquense a auxiliarlo!

Amárrenle los cordones de los zapatos
llévenlo hasta el parque
y ayúdenlo a sentarse en un banco al sol.
Cántenle un poquito
cómprenle un helado y háganle un cuento
para que no se sienta tan triste.
¡Está completamente arruinado por la poesía!

© Niels Hav


Traducido al español por Orlando Alomá



Niels Hav, Dinamarca. Sus libros han sido traducidos y publicados al inglés, árabe, español, italiano, turco, persa, alemán y chino. Uno de sus libros en inglés es We Are Here; otros en danés son Las mujeres casadas de Copenhague y Cuando me volví ciego. Sus poemas, cuentos y relatos han aparecido en muchas revistas y antologías. Ha publicado seis libros de poesía y tres de relatos. Ha sido galardonado con varios premios del Consejo de las Artes danés. Declara ser un campesino ingenuo que el destino ha enviado a Asia, África y Europa así como Norte y Sur de América. Recientemente participó en el Xmo. Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires.

1 comentario:

  1. Felicitaciones amigo Niels. No supe de ese encuentro...y vivo en Buenos Aires. Creo que la poesía hace todo eso que tú dices en tu poema, pero debería unirnos más. Podría haber asistido gustosa...tal vez hayas estado tan cerca y tan cerca de la palabra poética he estado yo sin sabe de ese congreso. Felicitaciones y bienvenido a mi Patria. Que se repita!

    ResponderEliminar